El oso de Berlín

on Domingo, 05 Mayo 2019. Posted in Berlín

Cada vez que paseemos por las calles berlinesas nos daremos cuenta de la gran cantidad de alusiones al oso que podemos encontrar integradas en el paisaje de la ciudad. Todo esto no es casualidad, pues como la Puerta de Brandemburgo, este animal es uno de los iconos de Berlín, tanto que incluso aparece reflejado en su bandera. Si nos remontamos a sus orígenes encontraremos distintas teorías que oscilan entre la realidad y el mito, siendo todas bien acogidas por la población.

Una de las más frecuentes nos hace referencia a la gran cantidad de osos que merodeaban la zona cuando nuestra ciudad no era más que dos pequeños pueblecitos de pescadores. Otra teoría se lleva este origen al campo lingüístico, asociando la palabra alemana bär, que significa oso, con el nombre de la ciudad. Y en último lugar, la leyenda de Alberto I, duque de Brandenburgo y al cual la ciudad le profesaba gran admiración. Se dice que este hombre era tan corpulento, de tez morena y tan peludo, que los ciudadanos comenzaron a apodarlo como Alberto el Oso, título que no solo no le disgustó sino que incluso lo dejó plasmado en la bandera de Berlín.

Y cómo hablar de Berlín sin hacer mención al arte que rebosa en sus calles. Para ello, tenemos que nombrar el proyecto del Oso Buddy, un proyecto de 2001 que consistía en repartir 300 osos por la ciudad, cada escultura pintada por un autor distinto y relacionada con el lugar que pasaría a ocupar. Pero no todo quedó ahí, sino que debido al éxito del proyecto se crearon 150 Osos Buddy que representasen a Estados miembros de la ONU y que fueron decorados por artistas nacionales de cada país. Posteriormente comenzarían una gira mundial que hoy día persiste con el fin último de promover la paz y la tolerancia entre los distintos pueblos.

Hasta 2015 podíamos ver auténticos osos en un parque público, el de Köllnischer Park, donde en 1939 se aprovechó el antiguo depósito de saneamiento del parque para crear la fosa de los osos, con dormitorios interiores y unas zonas de ejercicio exteriores. Sin embargo, tras la muerte de Schnute, la última osa que quedaba en el complejo, se decidió no volver a repoblar el lugar por el bienestar de los animales, pues vivían en un espacio demasiado reducido para sus necesidades.

Por último, si durante nuestra estancia en Berlín y tras verlo representado en tantos lugares nos quedamos con la espinita de ver osos de verdad siempre es recomendable visitar el Zoológico de Berlín, el cual alberga la mayor diversidad de especies animales en un zoo del mundo, entre ellas como no, nuestro querido oso.

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